jueves, 13 de noviembre de 2008

Historia

LA HOSTERÍA F.S: UN AYER QUE NO TERMINA…

Comienza una canción de un popular grupo de música -que, si nos remitimos explícitamente al nombre de esta banda de “cantantes locos”, identifica la locura futbolística que, hoy en día, nos deleita-, echando la vista atrás para recordar, y ya hace tiempo, “cuando un recreo era más que un trofeo, cuando ser el pequeño era encontrar al mejor delantero metido en aquel cromo y tan buscado era ese tesoro…”

Y, así, navegando por un mar de sueños, de trofeos y de recuerdos, desempolvamos el fondo de nuestros armarios para rememorar, con nuestras botas de fútbol, nuestro chándal y nuestros abalorios futboleros, lo que un día fuimos y ahora queremos volver a ser. Sin embargo, aunque el rumbo para afrontar este camino de partidos de liga y de competición no tiene más sentido que el de caminar con la mirilla puesta en una diversión sana y honesta, “no podemos defraudar”.

Con estas expectativas y con esta ilusión, hace dos meses, el empeño de un tal Rober (R. Sousa), le llevó a crear un equipo que, más allá de estrellas del fútbol o de galácticos de poca monta, alcanza su máximo reto en ser la unión de una pandilla de amigos. Me viene a la mente, de nuevo, la canción que hacía alusión al principio de este artículo y que concluye su letra recordando “aquellos 14 años y aquellos findes que ahora quedan tan lejos, aquellas ilusiones que ya no se tienen ni se sienten igual, aquellas noches largas, aquellas plazas y esas ganas de amor, la bici California y aquel verano que nunca volverá”.

¿Cuántos de nosotros no desgastamos nuestras zapatillas, nuestras rodillas y nuestras tardes en la plaza del pueblo jugando partidillos de fútbol con dos bancos como porterías?, ¿y cuántos de nosotros no soñábamos con ser una mega estrella mundial del deporte? Por suerte o por desgracia, fuimos muchos… E, igual que el tiempo no consigue borrar el recuerdo de aquellos maravillosos años, el guión de aquella película que narraba nuestra juventud, hoy vuelve a hacerse realidad pero con distintas escenas. El escenario es el mismo, aunque el señor “Lord Winston” cediera su puesto al omnipresente (está en el metro, en el tren, en el avión…) “QDQ”. Han pasado años, pero la realidad ha hecho que hoy volvamos a revivir el espejismo de aquellos tiempos.

Hoy, La Hostería, da nombre a un grupo de 9 magníficos que, más allá de sus dotes futbolísticas (que alguna queda…), ponen cara a Fresnedillas de la Oliva. Un pueblo que siempre ha destacado por la cantidad de conjuntos que aglutinan distintas categorías –creo recordar una época en que veteranos, femenino, senior e infantil peleaban por el primer puesto en la clasificación -. El número 01 corresponde a Mané –un artista debajo de los palos que recuerda a Rüstü en su época de juvenil-. Si pensamos en 7, instintivamente el recuerdo nos evoca a Juanito, a Raúl, a Figo y, ahora, a Cristiano Ronaldo; sin embargo, La Hostería tiene a otro 7 que, ataviado con las iniciales R. Sousa, describe a un goleador nato e imprevisible como es Rober. El 8 lleva mucha técnica en sus botas –o, al menos, eso dicen las buenas lenguas-, y es que Félix es imprevisible, tanto dentro como fuera del campo, porque jamás te deja indiferente; cuidado, contrarios, con sus pases al hueco o sus regates sorprendentes. Llegamos al 9, símbolo de goleador, y ahí encontramos a Pablo: una zurda con calidad, con carácter y con una potencia asombrosa (ojo, que engaña…) Y del 9 pasamos al 10, donde la clase define a un Álex que jamás descuida un balón dentro del campo; la pega con las dos y no tiene ningún reparo cuando se trata de quitar las telarañas de la escuadra contraria. Alcanzamos al 11, y ahí nos encontramos a Jony, uno de los jugadores que, probablemente, más kilómetros recorre durante cada partido y un luchador nato cuando se trata de llegar a un balón imposible. Vemos cómo llega Carlitos con el apelativo de Charly y el 17 a sus espaldas, con una picardía prodigiosa dentro del terreno de juego; y es que, aunque los años no perdonan, su trayectoria “en la liga del Muga” siempre le situó entre los goleadores de la competición (claro que, evidentemente, nos referimos a los tiempos pasados; ya avisé de que los años no perdonan para nadie…) ¿Qué vemos de fondo? Es el 22, el Beryno, un tipo inconfundible con un corazón tan grande como él mismo (y tiene cuerpo para rato…); es el killer de la defensa, el sustituto de Fernando Hierro del siglo XXI y uno de las defensas más duros de la Sierra madrileña. Y ya concluimos, no sin olvidarnos del número que cierra la lista, el 23, y que da nombre a Dani; otro de los defensas que, junto al Bery, no deja un solo balón suelto dentro del área y que matiza cada toque a la pelota cual Tendillo en el Mundial del 82.

Ésta es la Hostería F.S. Un equipo de amigos y amantes del fútbol que, sin despegar los pies del suelo, mantiene la ilusión por ganar por encima del mismísimo cielo. Así es el fútbol: una ilusión por alcanzar y un millón de sueños por cumplir. Así somos nosotros.


Charly

La Hostería F.S.
Fresnedillas de la Oliva

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